La importancia del estudio de lo social

   Quisiera abordar la cuestión de lo “social” a partir de la zozobra manifestada en la explicación del quehacer de la sociología al profano. Muchos aprendices sentimos cierto malestar al ser interrogados sobre lo que hacemos; si es importante o algo banal, superfluo y simplemente llenamos un hueco en la oferta profesional que ofrece la universidad. Tratamos de responder que estudiamos científicamente los fenómenos sociales y nos exigen una explicación de manera breve, lo que implica una generalización tan vaga que a final de cuentas no se dice nada (más para un concepto tan abstracto y complejo). Un médico puede decir “yo curo enfermos”, un arquitecto “yo diseño casas”, un abogado “yo estudio las leyes”, empero ¿un sociólogo qué puede decir?

    La sociología es difícil por razones sociales. La claridad de una profesión está en relación directa con el conocimiento que los agentes tengan de ella: en la medida en que la profesión sea más cercana, tienden a reconocerla con mayor familiaridad (preguntaría cuantos protagonistas de películas, novelas, series, etcétera son sociólogos). El conocimiento de la profesión posee también una estrecha relación con las necesidades que tratan de satisfacer los agentes: un médico es muy importante puesto que él cura nuestras enfermedades, un abogado nos puede resolver un litigio legal, un periodista nos informa sobre los acontecimientos de nuestro país y del mundo, etcétera. Así, el desconocimiento y el alejamiento que se tenga de una carrera va a impactar su percepción social. Entonces, ¿la sociología no es necesaria?

    La sociología, como toda ciencia, trata de descubrir verdades hasta entonces impensables. Dicho de otro modo, a través de un trabajo de observación e investigación, el sociólogo pretende dar cuenta de fenómenos que, a pesar de estar presentes de manera activa, no se podía percatar. Para ello, el sociólogo construye y afina un arsenal de instrumentos teóricos, metodológicos y técnicos que permitan dar mayor precisión a los conocimientos que pueda obtener. Por el momento, diremos que el centro de observación del sociólogo para generar su conocimiento son las relaciones sociales. Dicho de otra manera, ¿que impacto tiene en la acción de los seres humanos el hecho que exista una mayor interdependencia entre ellos? Conforme el ser humano complejizó la obtención y la satisfacción de sus necesidades se vió obligado a depender de los demás y “la presión que se ejercen unos sobre otros -y es sentida por muchos- actúa sobre cada uno de ellos como una fuerza exterior al hombre, similar a las fuerzas de la naturaleza” (Norbert Elias, lectura 1). Por lo tanto, nuestros pensamientos, nuestras acciones, nuestros sentimientos no solo tienen un sustrato individual sino también social. Así como el ser humano común y corriente no tiene una noción de los instrumentos que la física y la química moderna utilizan para obtener sus conocimientos, tampoco lo tiene de los instrumentos necesarios para distinguir entre una causa individual o social en la explicación de un fenómeno (delincuencia, pobreza, desigualdad, migración, etcétera). Haciendo una analogía con los médicos, “la bata” -que diferencía al que posee el conocimiento- de los científicos sociales son las teorías, los conceptos, las metodologías, las técnicas de investigación social.

    La familiaridad y la rutinización de las acciones de los seres humanos impiden el cuestionamiento de por qué y cómo actúan. De esta manera la rutina se vuelve tan “natural” y tan evidente que no hace falta cuestionarla (es como la presión atmósferica ejercida sobre nuestros cuerpos que ejerce efectos metereológicos sin darnos cuenta de su existencia) y, por tanto, nos ofrece seguridad de lo que somos y hacemos. En el momento en que empezamos a cuestionarla y observamos su “arbitrariedad” en vez de su “naturalidad” llega a chocar con nuestra seguridad y tranquilidad provocando, entre otras cosas, una negación -en el sentido psicoanalítico-. A los tres golpes que la ciencia ha dado al narcicismo del hombre (la centralidad de la Tierra refutada por Copérnico, el evolucionismo de Darwin y el psicoanálisis de Freud) se podría agregar el que asesta la sociología en tanto relaciona las acciones humanas a condiciones y condicionamientos sociales que la hacen factible: la aparición de un músico precoz sería imposible si en su medio no existen las condiciones que posibiliten su desarrollo musical (herencia familiar musical, cercanía y acceso de los medios de producción musical: discos, instrumentos, acceso a conciertos, etcétera). De esta manera, el creador increado que no debe nada de sus obras más que a su talento, en realidad esta condicionado por factores sociales que contribuyen a su aparición. Esto no significa que si existan factores naturales que expliquen la acción de los individuos en sus relaciones sociales, empero es labor del sociólogo ver hasta donde los factores propiamente sociales intervienen. Así, el sociólogo debe plantearse como ciertos determinantes sociales contribuyen a la acción de los seres humanos en tanto se encuentran inscritos en una red de relaciones sociales, sin olvidar que el sociólogo también está inmerso.

    ¿Qué ofrece a los seres humanos el conocimiento sociológico? Se puede caer en el error de pensar que nuestras acciones son simples expresiones de condiciones que actúan como titiriteros y con ello caer en la pasividad y la inacción. Siguiendo a Wittgenstein en su prólogo a las Investigaciones Filosóficas, mutatis mutandis, el conocimiento sociológico no trata de imponer el mundo y la forma de vivir en él ahorrando la responsabilidad del sujeto, se trata más bien de ofrecer las herramientas para que piense su existencia y por ende, actuar en consecuencia. Concretamente “la sociología libera al liberar de la ilusión de la libertad, o, más exactamente, de la creencia mal ubicada de las libertades ilusorias. La libertad no es algo dado, sino una conquista y colectiva” (Bourdieu 1993; 27). En la medida en que el conocimiento sociológico muestre lo implicito de nuestras acciones (producto de estar inmersos en la sociedad) puede hacer consciente del por qué de nuestras alegrias, decisiones, frustraciones no solo de uno mismo, sino de los demás, lo que permite entender y comprender al otro. De esta manera, el conocimiento sociológico hace más sensibles a los sujetos y conforma una herramienta importante para visualizar dos caminos: mantenerse en lo implicito, en lo familiar y en lo natural o desnaturalizar el mundo, dar cuenta de las condiciones y los mecanismos (sociales) que intervienen en las formas de obrar, sentir, pensar y “tomar el volante”.

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