Pensar el mundo desde las Ciencias Sociales

NOTA: Este conjunto de reflexiones heteróclitas y vagas fueron realizadas con el afán de hacer un balance de las preocupaciones y los conocimientos adquiridos durante el simposio Pensar el mundo desde las Ciencias Sociales realizado en la Coordinación de Humanidades de Ciudad Universitaria. Son publicadas para transmitir cuales son las problemáticas que estudian y analizan especialistas en Ciencias Sociales, principalmente de América Latina. Considero no se debe de tener miedo empezar por lo vago, al contrario, al mostrar un primer trazo tendremos mejores posibilidades de precisarlo y explicarlo mejor.

    La asistencia al simposio internacional Pensar al mundo desde las ciencias sociales fue una experiencia fructífera en la medida en que -desde la voz e interpretación de importantes investigadores- tuve un acercamiento intelectual a las principales problemáticas que tratan de esclarecer los fenómenos presentes en las sociedades coetáneas. Tres ejes fueron el zócalo de este simposio: poder y desigualdad, conocimiento y cultura. De alguna manera, dichos ejes son clásicos en el estudio científico de las sociedades, pero revisten una originalidad e importancia específica desde el punto en el cual son abordados así como la creciente complejidad de los procesos sociales actuales. La interrelación de los ejes provoca una dificultad mayor en su abordaje, sin embargo, es un reto necesario de afrontar. Pienso que las ciencias sociales van a vivir un momento fecundo ya que tendrán el papel de explicar cómo estos procesos sociales afectan el curso de vida de los individuos. Sobre todo en la región de América Latina, donde han existido unas condiciones de vida ofensivas en la mayoría de su población, producto de la desigualdad y explotación que históricamente padecen desde su vinculación con Europa a finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

   El marco común que envuelve a los fenómenos sociales contemporáneos es la mundialización, es decir, la interrelación acelerada entre las diferentes sociedades que habitan el globo terráqueo y los efectos provocados por ella. Si bien este proceso apareció desde el encuentro con América por parte de los europeos, en las últimas décadas se ha incrementado notablemente. Los efectos son palpables, hay menor capacidad de soberanía política y económica de las naciones. La elección, legitimidad y decisiones de un gobernante ya no son tan endógenas; al contrario, los elementos exógenos son cada vez más decisivos en la administración de una nación. La interrelación entre los diferentes mercados nacionales genera desigualdades en función de la capacidad que tenga un mercado para imponerse y absorber a otro, provocando la desaparición de los menos aptos para dicho proceso. La desigualdad económica aumenta, provocando dos fenómenos sociales: la migración de sur a norte y la delincuencia. La universalización en todos los confines del mundo de una cultura particular se impone como necesaria, obligando no solo la posesión de una lengua por sobre otras, sino modos de ser, pensar y actuar conforme a la conducta dominante (lo bueno y malo, bello y feo, útil e inútil, etcétera). La aparición de medios de comunicación más poderosos y más fluidos contribuye a la imposición de valores y modos de actuar que la cultura dominante exige en todas las regiones del mundo. Así, las fronteras culturales, políticas y económicas se borran para dar paso a una aldea global que unifique a toda la Tierra. Finalmente, el problema del conocimiento: ¿Cómo estudiar estos cambios? ¿la razón moderna puede explicarnos estos procesos y ofrecer las soluciones? ¿Cuál debe de ser el papel del científico social en la actividad cognitiva y política? ¿La ciencia social construida específicamente para dar cuenta de los procesos modernizadores europeos (especialmente Marx, Durkheim y Weber) sirve para dar cuenta de los fenómenos específicos latinoamericanos? ¿Es posible encontrar dentro de los propios científicos y pensadores latinoamericanos aproximaciones teóricas importantes para el conocimiento de su propia realidad?

    Las consecuencias de estos procesos han sido por una parte esperadas, por otra parte inesperadas. La implementación de las políticas neoliberales tuvieron éxito: abundan los tratados de libre comercio que conectan comercialmente a múltiples naciones, los aranceles han sido casi eliminados y muchos gobernantes instan a los empresarios a invertir en su país con el afán de crear más empleos. Se brindan jugosos recursos naturales a las grandes empresas y a los ciudadanos se les ofrece bienestar a través de los trabajos que puede dar la inversión extranjera. Los países se aglutinan en organizaciones, permitiendo crear una gran fuerza frente a otras potencias en el terreno político y económico. Hay estatutos que van más allá de las Constituciones de los Estados e imponen obligaciones a los que están aglutinados en una organización geopolítica; surgen tipos de monedas aceptadas por diferentes Estados y se implementan políticas regionales más allá de las naciones. La aparición del Halloween en el día de muertos, de Santa Claus en la conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazareth, del pop y el rock en inglés, de las películas de Hollywood, de los grandes centros comerciales, de las profesiones que “dejan dinero”, plasman no solo otro tipo de prácticas sociales, sino modos de ver, sentir y percibir el mundo. El conocimiento se vuelve otro insumo en la producción de ganancia. Se necesita mano de obra que utilice el conocimiento para crear mayor capital para las grandes empresas. Para ello, es imprescindible la existencia de economistas, ingenieros, administradores de empresas que ayuden a la producción y generen mayor riqueza, apropiándose una buena parte de ella los grandes empresarios. El arte, la ciencia, el deporte, las manifestaciones culturales solo sirven en tanto sean susceptibles, en una relación económica, de obtener una ganancia.

    Sin embargo, no todo ha seguido el curso de la mundialización. Muchos países periféricos tratan, en la medida de sus posibilidades, de tener una relativa independencia de los países centrales estableciendo políticas que apuntan a sus propias problemáticas, construyen sus propios organismos  y establecen relaciones de fuerza que permitan limitar y confrontar las decisiones de las grandes potencias. Hay procesos de nacionalización de materias primas en algunos países y se establecen alianzas económicas que les permitan tener cierta soberanía, dependiendo poco a poco menos de las naciones dominantes. Surgen en algunos países nuevos pactos sociales, expresándose en la aparición de nuevas constituciones, con ello se dan nuevas relaciones entre los diferentes poderes que componen al Estado. Los procesos monoculturales dominantes son frenados por el respeto a la diversidad y a la libre autodeterminación de los pueblos – en especial los étnicos- por elegir sus propias formas de vida, de acuerdo a su marco sociocultural. La igualité, tal como era considerada por las rebeliones burguesas de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, toma otro sentido muy diferente a fines de siglo XX y principios de siglo XXI. Ya no se trata solo de sostener una serie de derechos para todo ser humano que habita el planeta, ni de la igualdad de condiciones materiales de existencia, sino de la igualdad en la diversidad. Suena un tanto paradójico, pero a lo que se refiere este tipo de igualdad es el respeto de la identidad, de la diversidad cultural y de la capacidad de los propios pueblos para autogobernarse. Hay igualdad entre culturas cuando ellas deciden como gobernarse por sí mismas sin que les impongan elementos externos. Se observa un cambio de visión del concepto de igualdad. La mundialización trajo por una parte la imposición de una cultura dominante y su visión de mundo a otras culturas, expresándose con mayor fuerza en los cambios producidos en sus acciones cotidianas, pero por otro lado provocó la defensa de las culturas amenazadas, así como su deseo por mantenerse vivas. Las consecuencias son tanto problemáticas como fortuitas, la necesidad de dar cuenta de cómo interactúan cultura dominante y culturas dominadas así como las diversas culturas dominadas llevó no solo a cambios en dichas culturas, sino también en la cultura dominante. La aparición de los latinos en Estados Unidos  expresa como la misma cultura dominante es susceptible de cambiar por el efecto de convivir con las culturas dominadas. La concepción de cultura ya no es estática ni esencialista sino relacional y dinámica. Entender que las culturas no se perciben solo de manera posicional sino también de manera procesual permite explicar con mayor claridad los procesos de interrelación que se da entre ellas, esclareciendo las diversas posturas científicas y políticas que se esconden dentro del concepto multiculturalismo.

    El grupo social más susceptible a los cambios provocados por la mundialización son los jóvenes. Lejos de ser “viejos” que se les dificulte insertarse en la tecnología porque se consideran a sí mismos ineficaces, la juventud es presa del golpe mediático y cibernético de la mundialización. Los canales juveniles de televisión contribuyen a imponer una visión de vida: como divertirse, como vestirse, como ligar, que música escuchar y bailar, las expectativas de vida, etcétera. En los jóvenes es donde se ve la mayor destreza en tecnología: celulares, computadoras, internet y son los que invaden las redes sociales (a la vez que son invadidos). Sin duda alguna, la juventud de estos tiempos es la que mayor información recibe por diferentes y variados medios. Sin embargo, ellos son los que están más condenados a una vida precaria. No hay muchas oportunidades para emanciparse y construir de manera digna una vida: el acceso a la educación y al trabajo son cada vez más escasos; aún logrando terminar sus estudios, los trabajos disponibles tienen condiciones paupérrimas. La desconfianza hacia el futuro provoca vivir con pasión el presente (hay que ser fiesteros, borrachos, viajeros, etcétera). La incertidumbre y la falta de posibilidades orillan a vivir de manera mistificada, desprendiéndose de la realidad en que están inmersos. De esta manera, la relación con la escuela y el trabajo se expresa así: lo animal se vuelve humano y lo humano animal. Hay una insatisfacción con el trabajo de tal manera que no se goza, no se siente a gusto y ello desencadena una actitud pasiva, en parte por el grado de explotación presente, en parte por la falta de oportunidades. En el peor de los casos son arrastrados a la delincuencia y la migración que, lamentablemente, va en ascenso. Los objetos y sujetos de la inseguridad son los jóvenes, en dicho rango de edad es donde se presentan más homicidios, violaciones y enfrentamientos atroces. Se puede afirmar que no hay futuro. Lo mejor por hacer es terminar una carrera, buscar un trabajo lo suficientemente estable y vivir lo mejor posible. Si esto no es factible, hay que migrar a otros lados en busca de acrecentar la calidad de vida.

    Los poderes son más difusos, más opacos y no tienen una coordenada fija en los variados procesos sociales. Reducir las acciones del poder a la dinámica de los partidos políticos sería insuficiente para dar cuenta de los efectos presentes en nuestra vida cotidiana. Como se afirmó, las decisiones que emanan de un gobernante son cada vez menos decisivas para dar paso a los poderes supranacionales, poderes no necesariamente de carácter político sino también económico. Así, nos insertamos en el problema del conocimiento, ¿cómo estudiar científicamente estos procesos? Sería imposible hacer un diagnóstico de la producción de la ciencia social desde sus orígenes sin verse condenado a una suerte de soberbia y limitación inherente, sin embargo podemos señalar ciertas tendencias que apuntan a un cambio en la forma de producir conocimiento científico. Lejos de la ciencia pura de los positivistas, todo acto científico lleva implícito presupuestos que orientan y le dan una visión particular al proceso científico en tanto modus operandi y opus operatum. La ciencia moderna, cuyos logros en el conocimiento del mundo son significativos, ha sido cuestionada por no responder en parte a la tarea que ella misma se encomendó. La razón que pretendía ofrecer progreso a todos los confines del mundo en realidad se convirtió en una razón instrumental, donde se utilizan los medios más adecuados para obtener mayor explotación del hombre por el hombre. La universalización de una razón particular (europea) implicaba dominio y control. Sin embargo, ella misma tambaleó ante otras formas de producción de conocimiento. La relación de la razón europea con otras formas de razón provocó su enriquecimiento, reconfigurando la forma de hacer y obtener conocimiento. La interculturalidad implicó la reconfiguración de la construcción de la ciencia. Pienso que las ciencias sociales van a ser muy importantes en tanto ellas mismas van a sufrir un proceso de transformación, del objetivo de sus acciones y de los medios necesarios para obtenerlo: en su intento por explicar la complejidad de los procesos sociales presentes, van a cambiar ellas mismas. Pero no será un cambio per se, sino que deberá contar con el esfuerzo de los científicos sociales para diseccionar los fenómenos presentes y teorizar sobre ellos, clarificándolos mejor. Personalmente, uno de mis objetivos intelectuales será cuestionar la separación sociología – antropología como disciplinas diferentes y autónomas. La sociología se creó para dar cuenta de los procesos modernizadores europeos y la antropología para las sociedades no modernas, si vivimos procesos históricos donde lo moderno y lo no moderno viven procesos de hibridación, entonces ambos enfoques son necesarios y complementarios para dar cuenta de los fenómenos sociales coetáneos. La relación entre las dos ciencias debe ser mayor y solo la realidad podrá determinar la necesidad de una integración completa entre ellas.

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